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el carro de las maravillas

EL CARRO DE LAS MARAVILLAS




El espectáculo

Estos cómicos de la legua nos contarán sus historias, nos acercarán los grandes descubrimientos realizados en sus viajes, nos deleitarán con sus habilidades aprendidas en otras culturas y nos asombrarán con historias de otros tiempos.

Divertido espectáculo de circo-teatro, en el que se combinan las acrobacias, los malabares, la magia, el clown, el humor y los juegos con el público.



Ficha artística ??

Producción Coproducido por La Escalera de Tijera junto co---------------------------- strong>Bokeh Studio

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Distribución

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Crítica | Prensa



 Sin duda, ha sido una propuesta expresiva, didáctica y divertida para público joven y no tan joven que quiera o pueda apreciar un gran trabajo de juego dramático. La compañía extremeña La Escalera de Tijera ha mostrado su 'Celestina, La Tragiclownmedia', todo un acierto tanto por la intencionalidad como por el discurso narrativo y su ejecución que parece beber de los conocidos portugués O Chapitô.

No obstante, el espectáculo de los extremeños solo ha emulado a los lisboetas en el tratamiento circense del trabajo de clown. Y es que, aquí han fusionado un sincrético texto de Fernando de Rojas con números de circo –no solo expresión corporal– como son los malabares, unos sencillos trucos de magia, alguna pirueta y el teatro como juego entre personajes y en el aspecto espacial.

En este último sentido, hay que decir que por toda escenografía se cuenta con una especie de mueble que es una puerta que desplazan los mismos intérpretes para crear espacios imaginativos: la alcoba, la casa de Celestina, la casa de Melibea, el patio para significar “fuera y dentro” con un “muro” invisible no exento de humor…; es decir, la puerta determina los espacios en un maravilloso juego de intuición escénica donde el público queda sujeto a la convencionalidad teatral.

También forma parte de la convención escénica la aceptación del cambio de roles por parte de los intérpretes. En este caso, la obra comienza cuando los dos actores y la actriz se proclaman uno tras otro “Yo soy Fernando de Rojas”. O sea, tres autores para una dramaturgia –en su caso la circense– con la que narrarán la trágica historia de Calixto y Melibea. Es más, el juego del intercambio de papeles está a lo largo de todo el discurso; lo mismo un actor interpreta a Calixto en una escena que en otra escena el personaje es asumido por otro actor, que la actriz representa otro papel sin tener en cuenta ni el género ni la categoría del personaje con lo que obliga al público a poner en funcionamiento la atención y su imaginación.

La bola de cristal, las monedas, los cuchillos, el diábolo, los aros, la cuerda forman parte de los elementos circenses –magia, malabares y acciones– que hilvanan las escenas clásicas de la obra. También, el mínimo texto que se recita sirve al discurso narrativo por medio de una especie de narraturgia por la que se describen los cambios de espacios y de personajes a modo de metateatralidad.

Ya solo queda señalar el sugestivo vestuario: una túnica –o quizás eran tres– de color marrón para caracterizar a los personajes: turbante, velo, falda, mantón o para simbolizar la cubierta de una cama o servir de pequeño telón.

Con todo, la compañía La Escalera de Tijera plantea un montaje dinámico, muy movido, sin dar tiempo a un mínimo respiro. Una acción y otra, un cambio de espacio y otro más, un malabar con cuchillos y otro malabar, un número de magia con aros con cuerda, con monedas, con el uso del espacio también se compone la magia. Y es que, de lo que se trata es acercarse a la tragicomedia de Calixto y Melibea, 'La Celestina' desde el lado lúdico, aunque respetuoso, para incitar a leer o releer, para aproximarse a la literatura española que forma parte de nuestra cultura occidental.

Hay un sentido pedagógico sin didactismo en esta propuesta. La asistencia a este espectáculo debería ser aprovechada por los centros educativos y por las personas cultas, también por los aficionados al teatro en el más amplio espectro. La puesta en escena, además de posibilitar un análisis como representación teatral, sirve de pretexto para leer el texto original. Sea.

Ah, para finalizar, sin que sirva de spoiler, también hay una escena erótica realizada con primor, finura y exquisita comicidad. Por supuesto, no faltan las muertes, pero son acciones apuntadas desde la vertiente cómica sin desvirtuar la narrativa literaria. En fin, 'Celestina, La Tragiclownmedia' dirigida con excelente tino por Javier Uriarte tiene todos los ingredientes para animarse a leer el texto del siglo XV y, al menos con el espectáculo, poder imaginar situaciones, personajes y conjuros con los que disfrutar.

Manuel Sesma Sanz

Por La Escalera de Tijera, una versión circense del clásico de Fernando de Rojas, con dramaturgia y dirección de Javier Uriarte. Un gran trabajo condensado, creativo y de imaginación cultivado en el espíritu de la investigación y la experimentación escénica sobre el personaje de la alcahueta Celestina y su mundo (de criados, terceros y de la pareja de amantes idealizados, Calisto y Melibea).

El director, sin desvirtuar el relato literario conduce una acción trepidante, llena de cambios de situaciones y de roles, enfatizando aquí y allá las interpretaciones con un abanico de recursos del clown en un sentido bufo.

Tres actores, Roberto Calle, Lola Sánchez y Javier Rosado, guiados por la original música de Juan Carlos Rey, se lucen en una bien construida línea de transiciones ininterrumpidas de juegos, donde se aprecia una disciplina de actores-atletas, capaces de alcanzar en furioso y vital conjunto el ritmo justo de sus movimientos y sus voces.

José Manuel Villafaina

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